El rol de las Universidades, por lo tanto, es evidentemente fundamental en la generación de líderes apasionados, innovadores y responsables.
En UADE hemos asumido un compromiso muy claro en la formación de futuros líderes y dirigentes. Este compromiso se sintetiza en una simple frase: “mejor educación para muchos más”. Buscamos llevar adelante la gestión de una educación de calidad para muchos, que esté al alcance de cada vez más jóvenes argentinos (17.000 chicos).
La pregunta es entonces evidente. ¿Cómo se logra este difícil objetivo de una educación de calidad para muchos? Pues pocas familias pueden sustentar cuotas de $1.500.
Recuerdo que en UADE nos preguntamos tiempo atrás qué es la calidad académica. Luego de acalorados debates, llegamos a una conclusión muy sencilla: calidad académica es simplemente hacer las cosas bien. ¿Y qué significa hacer las cosas bien en educación superior?
Significa respetar las reglas establecidas, llegar a horario, cumplir con el presentismo, elevar el nivel de exigencia, actualizar constantemente los planes de estudio, conocer y adaptar al contexto local las mejores prácticas internacionales, someterse a procesos externos de evaluación y acreditación, identificar las competencias clave en las que deben ser formados los futuros profesionales, mantener un intercambio permanente con el sector productivo, producir conocimiento y transferirlo a la sociedad, promover el entrepreneurship. En fin, hacer las cosas bien significa brindar una educación de calidad para formar líderes apasionados.
Pero no basta con hacer las cosas bien sólo para unos pocos. El objetivo es brindar una mejor educación para muchos más. Hacer las cosas bien nos permite alcanzar una mejor educación. Para llegar a muchos más es necesario hacer las cosas bien; pero con eficiencia. Aquí juega un rol primordial la productividad.
Tenemos que ser cada día más productivos, para que esta educación diferencial tenga un costo cada vez más accesible, de modo tal que más jóvenes y sus familias puedan afrontarlo. La educación pública no es gratis, es una de las que le resultan más caras a la sociedad.
La educación tiene que dejar de ser una actividad, de baja productividad y mal paga. Tenemos que tener jóvenes y no tan jóvenes motivados, bien pagos y con muchas ganas de trabajar, y de progresar todos los días en los ámbitos académicos.
Éste es el otro gran desafío que guía la gestión en la educación superior: lograr altos niveles de calidad con gran eficiencia, maximizando el aprovechamiento de los recursos disponibles. No deberán extrañarse cuando, en unos meses, vean a los docentes de UADE con sus PDA (PALMs) en las manos para organizar sus clases y disponer mejor de los recursos que la Universidad pone a su servicio.
Por supuesto, este compromiso de gestión se traduce en UADE en la transmisión de saberes técnico-profesionales.
Pero también, y por sobre todo, de un sistema de valores. Aquí radica la función que Ortega y Gasset denominaba transmisión de la cultura y que identificaba con aquella de mayor importancia.
En UADE buscamos transmitir los ideales universales de la libre empresa. Es por ello que promovemos la iniciativa individual, reconocemos los méritos y valoramos el esfuerzo personal, en un marco del ejercicio de la libertad con responsabilidad, en particular para con la institución que nos alberga.
En efecto, a fin de formar futuros líderes, sabemos que debemos poner foco en la transmisión de un valor esencial: la responsabilidad. Pretendemos inculcar en nuestros estudiantes la importancia vital de la responsabilidad, del saber hacerse cargo de las propias acciones y decisiones. En efecto, la responsabilidad es un valor que asumimos en la gestión y que buscamos transmitir a nuestros estudiantes en el día a día, tanto a través del ejemplo como de la palabra.
Estamos convencidos que sólo de esta manera podremos formarlos como verdaderos líderes, a fin de que ellos mismos sean un ejemplo para sus colaboradores y promuevan el cambio necesario para construir una nación distinta, con oportunidades para todos.
Dicho de otra manera, la formación de un dirigente supone brindarle tanto información como formación; saber y buen criterio. O crear, como lo resume la frase: “alguien que sepa qué hacer con lo que sabe”.
Concepto que abarca tanto la moral y la ética que deben regir nuestros comportamientos, como también la capacidad y el conocimiento necesarios para elaborar y llevar a cabo nuestros planes.
Aquí radica la misión profunda y verdadera de una Universidad para con el porvenir. Formar futuras generaciones de líderes y empresarios es el compromiso con el presente y la pasión por el futuro que deseo asumir desde esta nueva posición con la que hoy he sido honrado.
Señores académicos, comprometo todo mi esfuerzo para asumir este nuevo desafío como académico con humildad, trabajo y abnegación.
Muchas gracias.
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