La tendencia actual en todas las bolsas es avanzar hacia la operatoria electrónica, y la percepción es que la misma ha llegado para quedarse. Permite, por un lado, una mayor cantidad de participantes con un más rápido acceso al mercado, bajando los costos operativos y aumentando la información en tiempo real. Pero también es preciso reconocer que en la operatoria tradicional de piso, hay una mayor participación del operador pujando para obtener el mejor precio posible y esto deviene en un mayor cuidado de las órdenes de los clientes. Actualmente el 60% de las bolsas en el mundo tiene el 100% de su operatoria electrónica. El NYSE mantiene el piso emblemáticamente, casi como una fachada, pero a un gran costo, ya que su corazón es electrónico. Habría que pensar seriamente si estamos en condiciones de seguir manteniendo en nuestros sistemas de negociación esa duplicidad. Este es un tema a resolver.
Paso finalmente al último de los aspectos considerados en ésta presentación que es el modelo de negocio que, a mi juicio, debe adoptar el sistema bursátil argentino.
Aquí se requiere un cambio de filosofía respecto a como la Bolsa y el Mercado han encarado hasta hoy su rol. Deben dejar de ser exclusivamente ámbitos de negociación para convertirse además en creadores e impulsores de negocios. Deben procurar valor y prestigio para las empresas que cotizan. Deben desarrollar nuevos instrumentos que permitan a todos los clientes, sean éstos emisores o inversores, competir internacionalmente, encontrando en el mercado local las mismas, mejores y hasta diferentes oportunidades que las que ofrecen otros mercados. Deben bajar sus costos y ser manejadas con criterios de eficiencia y rentabilidad. Este concepto de desmutualización, al que me referí anteriormente, está siendo acompañado hoy por el de coo-petición, por el cual las bolsas compiten y cooperan entre ellas a la vez, mediante alianzas estratégicas y de integración de los distintos mercados, para ser más eficientes, bajar los costos y aumentar los servicios que brindan a sus clientes.
Esta nueva filosofía nos debe llevar en fin a crear un clima donde florezcan los negocios , y que con total respeto y acatamiento de los principios éticos y regulatorios el único límite sea la imaginación.
Con los cambios propuestos no tengo dudas que la bolsa argentina, muy lejos de estar en proceso de extinción, recuperará su protagonismo, estará en condiciones de competir internacionalmente, será confiable y elegible por todos los inversores y será reconocida por sus virtudes y atributos expresados en su “clima de negocios”, en su “marca” y en su “mensaje institucional”. Podrá así convertirse en un exitoso centro financiero y bursátil de la región y pondrá un sello de calidad a la imagen de nuestro querido país, que tanto necesita de un mercado nacional de capitales de clase internacional.
Muchas gracias. |